






En Rače hemos construido un pumptrack y un skatepark situados uno junto al otro.
Los skateparks han sido, y siguen siendo, uno de los equipamientos deportivos urbanos más populares. Son espacios donde, especialmente los más jóvenes, pueden desarrollar sus habilidades sobre skateboard, BMX, patines en línea o scooter. Sin embargo, la mayoría de los skateparks requieren cierta experiencia para poder disfrutarlos plenamente.
Los pumptracks representan una de las incorporaciones más recientes al mundo de los deportes urbanos. A diferencia de los skateparks, pueden ser utilizados por un público mucho más amplio, desde niños pequeños hasta usuarios experimentados. Además de ser aptos para skateboards, BMX, patines o scooters, también pueden utilizarse con muchos otros vehículos de ruedas, incluidas las sillas de ruedas. Por eso no es de extrañar que muchos antiguos skateparks estén siendo renovados o sustituidos por pumptracks, que ofrecen una experiencia más accesible para un mayor número de usuarios.
Cuando existe una comunidad suficiente de usuarios, la combinación de un skatepark y un pumptrack resulta especialmente interesante. Ambos equipamientos se complementan y permiten una progresión continua, además de aportar una mayor variedad de opciones de uso. Existen diferentes formas de combinarlos, desde integrarlos en una misma instalación hasta situarlos uno junto al otro. Según nuestra experiencia, esta segunda opción ofrece mejores condiciones de seguridad, ya que evita interferencias entre usuarios. Por ello, solemos diseñarlos como espacios independientes pero estrechamente conectados entre sí.